hasta que Jehová apartó a Israel de su presencia, como lo había anunciado por medio de todos los profetas, sus siervos. Así Israel fue llevado cautivo de su tierra a Asiria, hasta el día de hoy. Los asirios ocuparon la parte norte del actual Irak (la tierra entre los ríos Tigris y Éufrates) durante la mayor parte del período cubierto por el AT. Los montes y las planicies de esta fértil tierra contrastan con el desierto que se encuentra al oeste y con las escabrosas montañas al norte y al este. Por tal motivo, los asirios constantemente tuvieron que defender su país de los invasores. Los asirios eran, en su mayoría, un pueblo semítico (grupo al que asimismo pertenecían los israelitas); su idioma era muy similar al babilónico. También usaban el sistema de escritura cuneiforme, hecha con signos en forma de cuña, que representaban sonidos o sílabas y se imprimían en tabletas de barro con una especie de punzón (llamado posteriormente «estilo»). Las listas reales muestran que los asirios ya estaban en su tierra por el año 2300 a.C., y la evidencia arqueológica señala que Nínive fue fundada cerca del 4000 a.C. Alrededor del año 1100 a.C. Asiria se había convertido en una potencia del cercano Oriente. Siguió un tiempo de decadencia. Pero desde cerca del 900 a.C. hubo una serie de reyes vigorosos, los que empezaron a establecer el poderoso imperio asirio. Con el imperio vino también la riqueza. Las historias narradas en la Biblia y en otros documentos, más las escenas de batallas que decoraban las paredes de los palacios asirios, dan la impresión de que se trataba de un cruel pueblo guerrero. Pero la vida asiria no se limitaba a la guerra. Los reyes construyeron grandes palacios y templos en las ciudades más importantes (Nínive, Asur y Cala). Las paredes estaban revestidas con planchas de piedra talladas en bajorrelieve. Tales planchas mostraban al rey mientras cazaba, trataba con sus súbditos o adoraba a sus dioses, y también narraban sus victorias. El mobiliario de los palacios estaba bellamente decorado con paneles de marfil tallado o grabado. El rey, con la reina a su lado, descansaba en un sofá y bebía de copas doradas. Miles de tabletas de barro se guardaban en las bibliotecas de los palacios. Muchas tienen que ver con asuntos diplomáticos y administrativos, otras detallan determinado reinado. Hay también documentos legales, diccionarios y listas de palabras. La literatura asiria incluye grandes épicas de la historia primitiva y leyendas (entre ellas las famosas historias del diluvio y de la creación), y otras historias de los dioses. Asur, el dios nacional de Asiria, era considerado el rey de los dioses. Se creía que él y los otros dioses (dios de la luna, dios del sol, dios del clima, diosa del amor y de la guerra, etc.) controlaban todas las cosas. Cada ciudad tenía un templo principal donde se adoraba al dios de esa ciudad (dios patrono). En el día especial del dios y en las grandes festividades, las personas se aglomeraban para ver las procesiones, donde se exhibían las estatuas del dios. Tomaban muy en serio al mundo espiritual. Solían usar amuletos para ahuyentar los espíritus malignos y los demonios, quienes causaban problemas y provocaban enfermedades. Consultaban adivinos y astrólogos para conocer el futuro. Se ofrecían ofrendas a los muertos. Sin embargo, la religión asiria no proveía ninguna esperanza de vida después de la muerte. Los asirios entran en la historia bíblica en la época de los últimos reyes de Israel (s. VIII a.C.), en la época en que Isaías (el profeta) se estaba dando a conocer en el reino de Judá. Desde ca. del 840 a.C., Asiria había considerado a Israel como estado vasallo. En el obelisco de piedra negra que documenta las victorias del rey Salmanasar III, se muestra a Jehú, rey de Israel, rindiendo tributo (cf. 2~R 9—10). En el 745 a.C. Tiglat-pileser III asciende al trono de Asiria. Invadió Israel y forzó al rey Manahem a renovar el pago del tributo (2~R 15.17-23). Años más tarde, el rey asirio volvió a invadir Israel, capturando tierras y ciudades, y deportó a muchas personas. (Para evitar problemas posteriores, los asirios solían mandar al exilio a los conquistados y los establecían en otro país.) Oseas, rey de Israel, resistió a los asirios. Fue derrotado, pero luego se rebeló. En esta ocasión, el rey asirio Salmanasar V sitió y capturó Samaria, la capital de Israel. Toda la población fue enviada al exilio; Samaria fue repoblada con gentes de otros pueblos. Era el año 721 a.C. (2~R 17 18.9-12). Sargón II, sucesor de Salmanasar, declara haber deportado como prisioneros a «... 27.290 de sus habitantes junto con sus carros... y los dioses en quienes confiaban». (Véase Tabla cronológica.) El reino de Judá se había tornado en vasallo asirio al pedir protección contra el ataque de Israel y Siria (2~R 16.1-9). Así, cuando el rey Ezequías buscó la independencia de Judá, su acción llevó al ejército asirio hasta Judá. El rey asirio sitió y capturó Laquis y envió un gran ejército contra Jerusalén. Ezequías, por consejo del profeta Isaías, no se rindió, y los asirios tuvieron que retroceder (2~R 18.1-8,13—19.37). Judá permaneció leal a Asiria hasta que el imperio fue derrotado por los babilonios, quienes capturaron Nínive, la capital asiria, en el año 612 a.C. (cf. Dn 5).
¿Qué significa esto?
This verse tells us that God removed the people of Israel from their land because they disobeyed Him, just as the prophets had warned. The Israelites were taken away to Assyria and have stayed there ever since.
Explicado para niños
Imagine you have a favorite toy that you don't take care of, so your parents put it away where you can't find it. That's kind of like what happened to Israel. They didn't listen to God, so He took them away from their home, just like the prophets said would happen.
Contexto histórico
This verse is part of the Book of 2 Kings, written by unknown authors, likely scribes and prophets, around 560-540 BCE. It was written for the Israelites in exile to remind them of their history and to reinforce the importance of following God's laws.
Aplicación para hoy
In today's world, this verse reminds us that there are consequences for our actions. Just as Israel faced the consequences of their disobedience, we too face the results of our choices. It's a call to stay faithful and to heed the warnings of God's Word.
God removed Israel from their land as a consequence of their disobedience and persistent idolatry, fulfilling the warnings of the prophets.
How long were the Israelites in exile?
The Israelites were taken to Assyria, and the text indicates that they remained there until at least the time of writing, which was several decades later.
What can we learn from Israel's experience?
We can learn that there are consequences for disobedience and that it is important to listen to and follow God's commands and the warnings of His prophets.
Why is this verse important in the Bible?
This verse is important because it highlights the theme of divine judgment for disobedience and the fulfillment of prophetic warnings, which serves as a cautionary tale for later generations.