bible
ra
🌐 Language
English
Español
Français
Deutsch
Português
Italiano
Nederlands
Русский
中文
日本語
한국어
العربية
Türkçe
Tiếng Việt
ไทย
Indonesia
All Languages
Home
/
Spanish
/
Spanish NTV (Nueva Traducción Viviente)
/
Psalms 119
Psalms 119
Spanish NTV (Nueva Traducción Viviente)
← Chapter 118
Jump to:
Chapter 1
Chapter 2
Chapter 3
Chapter 4
Chapter 5
Chapter 6
Chapter 7
Chapter 8
Chapter 9
Chapter 10
Chapter 11
Chapter 12
Chapter 13
Chapter 14
Chapter 15
Chapter 16
Chapter 17
Chapter 18
Chapter 19
Chapter 20
Chapter 21
Chapter 22
Chapter 23
Chapter 24
Chapter 25
Chapter 26
Chapter 27
Chapter 28
Chapter 29
Chapter 30
Chapter 31
Chapter 32
Chapter 33
Chapter 34
Chapter 35
Chapter 36
Chapter 37
Chapter 38
Chapter 39
Chapter 40
Chapter 41
Chapter 42
Chapter 43
Chapter 44
Chapter 45
Chapter 46
Chapter 47
Chapter 48
Chapter 49
Chapter 50
Chapter 51
Chapter 52
Chapter 53
Chapter 54
Chapter 55
Chapter 56
Chapter 57
Chapter 58
Chapter 59
Chapter 60
Chapter 61
Chapter 62
Chapter 63
Chapter 64
Chapter 65
Chapter 66
Chapter 67
Chapter 68
Chapter 69
Chapter 70
Chapter 71
Chapter 72
Chapter 73
Chapter 74
Chapter 75
Chapter 76
Chapter 77
Chapter 78
Chapter 79
Chapter 80
Chapter 81
Chapter 82
Chapter 83
Chapter 84
Chapter 85
Chapter 86
Chapter 87
Chapter 88
Chapter 89
Chapter 90
Chapter 91
Chapter 92
Chapter 93
Chapter 94
Chapter 95
Chapter 96
Chapter 97
Chapter 98
Chapter 99
Chapter 100
Chapter 101
Chapter 102
Chapter 103
Chapter 104
Chapter 105
Chapter 106
Chapter 107
Chapter 108
Chapter 109
Chapter 110
Chapter 111
Chapter 112
Chapter 113
Chapter 114
Chapter 115
Chapter 116
Chapter 117
Chapter 118
Chapter 119
Chapter 120
Chapter 121
Chapter 122
Chapter 123
Chapter 124
Chapter 125
Chapter 126
Chapter 127
Chapter 128
Chapter 129
Chapter 130
Chapter 131
Chapter 132
Chapter 133
Chapter 134
Chapter 135
Chapter 136
Chapter 137
Chapter 138
Chapter 139
Chapter 140
Chapter 141
Chapter 142
Chapter 143
Chapter 144
Chapter 145
Chapter 146
Chapter 147
Chapter 148
Chapter 149
Chapter 150
Chapter 120 →
1
Felices son los íntegros, los que siguen las enseñanzas del Señor.
2
Felices son los que obedecen sus leyes y lo buscan con todo el corazón.
3
No negocian con el mal y andan solo en los caminos del Señor.
4
Nos has ordenado que cumplamos cuidadosamente tus mandamientos.
5
¡Oh, cuánto deseo que mis acciones sean un vivo reflejo de tus decretos!
6
Entonces no tendré vergüenza cuando compare mi vida con tus mandatos.
7
A medida que aprendo tus justas ordenanzas, te daré las gracias viviendo como debo hacerlo.
8
Obedeceré tus decretos; ¡por favor, no te des por vencido conmigo!
9
¿Cómo puede un joven mantenerse puro? Obedeciendo tu palabra.
10
Me esforcé tanto por encontrarte; no permitas que me aleje de tus mandatos.
11
He guardado tu palabra en mi corazón, para no pecar contra ti.
12
Te alabo, oh Señor; enséñame tus decretos.
13
Recité en voz alta todas las ordenanzas que nos has dado.
14
Me alegré en tus leyes tanto como en las riquezas.
15
Estudiaré tus mandamientos y reflexionaré sobre tus caminos.
16
Me deleitaré en tus decretos y no olvidaré tu palabra.
17
Sé bueno con este siervo tuyo, para que viva y obedezca tu palabra.
18
Abre mis ojos, para que vea las verdades maravillosas que hay en tus enseñanzas.
19
No soy más que un extranjero en la tierra. ¡No escondas de mí tus mandatos!
20
Siempre me conmueve el deseo de conocer tus ordenanzas.
21
Tú reprendes al arrogante; los que se alejan de tus mandatos son malditos.
22
No permitas que se burlen de mí y me insulten, pues he obedecido tus leyes.
23
Hasta los príncipes se sientan y hablan contra mí, pero yo meditaré en tus decretos.
24
Tus leyes me agradan; me dan sabios consejos.
25
Estoy tirado en el polvo; revíveme con tu palabra.
26
Te conté mis planes y me respondiste. Ahora, enséñame tus decretos.
27
Ayúdame a comprender el significado de tus mandamientos, y meditaré en tus maravillosas obras.
28
Lloro con tristeza; aliéntame con tu palabra.
29
Líbrame de mentirme a mí mismo; dame el privilegio de conocer tus enseñanzas.
30
He optado por ser fiel; estoy decidido a vivir de acuerdo con tus ordenanzas.
31
Me aferro a tus leyes. Señor, ¡no dejes que pase vergüenza!
32
Perseguiré tus mandatos, porque tú aumentas mi comprensión.
33
Enséñame tus decretos, oh Señor; los cumpliré hasta el fin.
34
Dame entendimiento y obedeceré tus enseñanzas; las pondré en práctica con todo mi corazón.
35
Hazme andar por el camino de tus mandatos, porque allí es donde encuentro mi felicidad.
36
Dame entusiasmo por tus leyes en lugar de amor por el dinero.
37
Aparta mis ojos de cosas inútiles y dame vida mediante tu palabra.
38
Confirma a tu siervo tu promesa, la promesa que hiciste a los que te temen.
39
Ayúdame a abandonar mis caminos vergonzosos, porque tus ordenanzas son buenas.
40
¡Anhelo obedecer tus mandamientos! Renueva mi vida con tu bondad.
41
Señor, concédeme tu amor inagotable, la salvación que me prometiste.
42
Entonces podré responder a los que se burlan de mí, porque confío en tu palabra.
43
No arrebates de mí tu palabra de verdad, pues tus ordenanzas son mi única esperanza.
44
Seguiré obedeciendo tus enseñanzas por siempre y para siempre.
45
Caminaré en libertad, porque me he dedicado a tus mandamientos.
46
A los reyes les hablaré de tu ley, y no me avergonzaré.
47
¡Cuánto me deleito en tus mandatos! ¡Cómo los amo!
48
Honro y amo tus mandatos; en tus decretos medito.
49
Recuerda la promesa que me hiciste; es mi única esperanza.
50
Tu promesa renueva mis fuerzas; me consuela en todas mis dificultades.
51
Los orgullosos me tratan con un desprecio total, pero yo no me aparto de tus enseñanzas.
52
Medito en tus antiguas ordenanzas; oh Señor, ellas me consuelan.
53
Me pongo furioso con los perversos, porque rechazan tus enseñanzas.
54
Tus decretos han sido el tema de mis canciones en todos los lugares donde he vivido.
55
De noche reflexiono sobre quién eres, Señor; por lo tanto, obedezco tus enseñanzas.
56
Así paso mis días: obedeciendo tus mandamientos.
57
¡ Señor, eres mío! ¡Prometo obedecer tus palabras!
58
Deseo tus bendiciones con todo el corazón; ten misericordia, como lo prometiste.
59
Consideré el rumbo de mi vida y decidí volver a tus leyes.
60
Me apresuraré sin demora a obedecer tus mandatos.
61
Gente malvada trata de arrastrarme al pecado, pero estoy firmemente anclado a tus enseñanzas.
62
Me levanto a medianoche para agradecerte por tus justas ordenanzas.
63
Soy amigo de todo el que te teme, de todo el que obedece tus mandamientos.
64
Oh Señor, tu amor inagotable llena la tierra; enséñame tus decretos.
65
Señor, has hecho muchas cosas buenas a mi favor tal como lo prometiste.
66
Creo en tus mandatos; ahora enséñame el buen juicio y dame conocimiento.
67
Yo solía desviarme, hasta que me disciplinaste; pero ahora sigo de cerca tu palabra.
68
Tú eres bueno y haces únicamente el bien; enséñame tus decretos.
69
Los arrogantes me difaman con mentiras, pero la verdad es que obedezco tus mandamientos con todo el corazón.
70
El corazón de ellos es torpe y necio; yo, en cambio, me deleito en tus enseñanzas.
71
El sufrimiento me hizo bien, porque me enseñó a prestar atención a tus decretos.
72
Tus enseñanzas son más valiosas para mí que millones en oro y plata.
73
Tú me hiciste; me creaste. Ahora dame la sensatez de seguir tus mandatos.
74
Que todos los que te temen encuentren en mí un motivo de alegría, porque he puesto mi esperanza en tu palabra.
75
Señor, sé que tus ordenanzas son justas; me disciplinaste porque lo necesitaba.
76
Ahora deja que tu amor inagotable me consuele, tal como le prometiste a este siervo tuyo.
77
Rodéame con tus tiernas misericordias para que viva, porque tus enseñanzas son mi deleite.
78
Trae deshonra sobre los arrogantes que mintieron sobre mí; mientras tanto, me concentraré en tus mandamientos.
79
Permite que esté unido a todos los que te temen, los que conocen tus leyes.
80
Que sea intachable en guardar tus decretos; entonces nunca seré avergonzado.
81
Estoy agotado de tanto esperar a que me rescates, pero he puesto mi esperanza en tu palabra.
82
Mis ojos se esfuerzan por ver cumplidas tus promesas; ¿cuándo me consolarás?
83
Estoy arrugado como un odre ahumado, pero no me olvidé de obedecer tus decretos.
84
¿Hasta cuándo tendré que esperar? ¿Cuándo castigarás a los que me persiguen?
85
Estos arrogantes que odian tus enseñanzas cavaron hoyos profundos para atraparme.
86
Todos tus mandatos son confiables. Protégeme de aquellos que me persiguen sin causa.
87
Casi acaban conmigo, pero me negué a abandonar tus mandamientos.
88
En tu amor inagotable, perdona mi vida; entonces podré continuar obedeciendo tus leyes.
89
Tu eterna palabra, oh Señor, se mantiene firme en el cielo.
90
Tu fidelidad se extiende a cada generación, y perdura igual que la tierra que creaste.
91
Tus ordenanzas siguen siendo verdad hasta el día de hoy, porque todo está al servicio de tus planes.
92
Si tus enseñanzas no me hubieran sostenido con alegría, ya habría muerto en mi sufrimiento.
93
Jamás olvidaré tus mandamientos, pues por medio de ellos me diste vida.
94
Soy tuyo, ¡rescátame!, porque me he esforzado mucho en obedecer tus mandamientos.
95
Aunque los malvados se escondan por el camino para matarme, con calma, mantendré mi mente puesta en tus leyes.
96
Aun la perfección tiene sus límites, pero tus mandatos no tienen límite.
97
¡Oh, cuánto amo tus enseñanzas! Pienso en ellas todo el día.
98
Tus mandatos me hacen más sabio que mis enemigos, pues me guían constantemente.
99
Así es, tengo mejor percepción que mis maestros, porque siempre pienso en tus leyes.
100
Hasta soy más sabio que los ancianos, porque he obedecido tus mandamientos.
101
Me negué a andar por cualquier mal camino, a fin de permanecer obediente a tu palabra.
102
No me he apartado de tus ordenanzas, porque me has enseñado bien.
103
¡Qué dulces son a mi paladar tus palabras! Son más dulces que la miel.
104
Tus mandamientos me dan entendimiento; ¡con razón detesto cada camino falso de la vida!
105
Tu palabra es una lámpara que guía mis pies y una luz para mi camino.
106
Lo prometí una vez y volveré a prometerlo: obedeceré tus justas ordenanzas.
107
He sufrido mucho, oh Señor; restaura mi vida, como lo prometiste.
108
Señor, acepta mi ofrenda de alabanza y enséñame tus ordenanzas.
109
Mi vida pende de un hilo constantemente, pero no dejaré de obedecer tus enseñanzas.
110
Los malvados me han tendido sus trampas, pero no me apartaré de tus mandamientos.
111
Tus leyes son mi tesoro; son el deleite de mi corazón.
112
Estoy decidido a obedecer tus decretos hasta el final.
113
Detesto a los que tienen divididas sus lealtades, pero amo tus enseñanzas.
114
Tú eres mi refugio y mi escudo; tu palabra es la fuente de mi esperanza.
115
Lárguense de mi vida, ustedes los de mente malvada, porque tengo la intención de obedecer los mandatos de mi Dios.
116
¡ Señor, sostenme como prometiste para que viva! No permitas que se aplaste mi esperanza.
117
Sostenme y seré rescatado; entonces meditaré continuamente en tus decretos.
118
Pero has rechazado a todos los que se apartan de tus decretos, quienes no hacen más que engañarse a sí mismos.
119
Desechas a los perversos de la tierra como si fueran desperdicios; ¡con razón me encanta obedecer tus leyes!
120
Me estremezco por mi temor a ti; quedo en temor reverente ante tus ordenanzas.
121
No me dejes a merced de mis enemigos, porque he hecho lo que es correcto y justo.
122
Te ruego que me des seguridad de una bendición. ¡No permitas que los arrogantes me opriman!
123
Mis ojos se esfuerzan por ver tu rescate, por ver la verdad de tu promesa cumplida.
124
Soy tu siervo; trátame con tu amor inagotable y enséñame tus decretos.
125
Da discernimiento a este siervo tuyo; entonces comprenderé tus leyes.
126
Señor, es tiempo de que actúes, porque esta gente malvada ha desobedecido tus enseñanzas.
127
De verdad, amo tus mandatos más que el oro, incluso que el oro más fino.
128
Cada uno de tus mandamientos es recto; por eso detesto todo camino falso.
129
Tus leyes son maravillosas. ¡Con razón las obedezco!
130
La enseñanza de tu palabra da luz, de modo que hasta los simples pueden entender.
131
Abro la boca y jadeo anhelando tus mandatos.
132
Ven y muéstrame tu misericordia, como lo haces con todos los que aman tu nombre.
133
Guía mis pasos conforme a tu palabra, para que no me domine el mal.
134
Rescátame de la opresión de la gente malvada, entonces podré obedecer tus mandamientos.
135
Mírame con amor; enséñame tus decretos.
136
Torrentes de lágrimas brotan de mis ojos, porque la gente desobedece tus enseñanzas.
137
Oh Señor, tú eres recto, y tus ordenanzas son justas.
138
Tus leyes son perfectas y absolutamente confiables.
139
La indignación me agobia, porque mis enemigos despreciaron tus palabras.
140
Tus promesas fueron sometidas a una prueba rigurosa; por eso las amo tanto.
141
Soy insignificante y despreciado, pero no olvido tus mandamientos.
142
Tu justicia es eterna, y tus enseñanzas son totalmente ciertas.
143
Cuando la presión y el estrés se me vienen encima, yo encuentro alegría en tus mandatos.
144
Tus leyes siempre tienen razón; ayúdame a entenderlas para poder vivir.
145
Oro con todo el corazón; ¡respóndeme, Señor! Obedeceré tus decretos.
146
A ti clamo; rescátame para que pueda obedecer tus leyes.
147
Me levanto temprano, antes de que salga el sol; clamo en busca de ayuda y pongo mi esperanza en tus palabras.
148
Me quedo despierto durante toda la noche, pensando en tu promesa.
149
Oh Señor, en tu fiel amor oye mi clamor; que el seguir tus ordenanzas me reanime.
150
Los que no respetan la ley vienen a atacarme; viven alejados de tus enseñanzas.
151
Pero tú estás cerca, oh Señor, y todos tus mandatos son ciertos.
152
Desde los primeros días sé que tus leyes durarán para siempre.
153
Mira mi sufrimiento y rescátame, porque no me he olvidado de tus enseñanzas.
154
¡Defiende mi caso; ponte de mi lado! Protege mi vida como lo prometiste.
155
Los perversos están lejos de ser rescatados, porque no se interesan en tus decretos.
156
Señor, qué grande es tu misericordia; que el seguir tus ordenanzas me reanime.
157
Muchos me persiguen y me molestan, sin embargo, no me he desviado de tus leyes.
158
Ver a esos traidores me enferma el corazón, porque no les importa nada tu palabra.
159
Mira cómo amo tus mandamientos, Señor. Por tu amor inagotable, devuélveme la vida.
160
La esencia misma de tus palabras es verdad; tus justas ordenanzas permanecerán para siempre.
161
Gente poderosa me acosa sin razón, pero mi corazón tiembla únicamente ante tu palabra.
162
Me alegro en tu palabra como alguien que descubre un gran tesoro.
163
Odio y detesto toda falsedad, pero amo tus enseñanzas.
164
Te alabaré siete veces al día porque todas tus ordenanzas son justas.
165
Los que aman tus enseñanzas tienen mucha paz y no tropiezan.
166
Anhelo que me rescates, Señor, por eso, he obedecido tus mandatos.
167
Obedecí tus leyes, porque las amo mucho.
168
Así es, obedezco tus leyes y tus mandamientos porque tú sabes todo lo que hago.
169
Oh Señor, escucha mi clamor; dame la capacidad de discernir que me prometiste.
170
Escucha mi oración; rescátame como lo prometiste.
171
Que la alabanza fluya de mis labios, porque me has enseñado tus decretos.
172
Que mi lengua cante de tu palabra, porque todos tus mandatos son correctos.
173
Tiéndeme una mano de ayuda, porque opté por seguir tus mandamientos.
174
Oh Señor, he anhelado que me rescates, y tus enseñanzas son mi deleite.
175
Déjame vivir para que pueda alabarte, y que tus ordenanzas me ayuden.
176
He andado descarriado como una oveja perdida; ven a buscarme, porque no me he olvidado de tus mandatos.
← Chapter 118
Jump to:
Chapter 1
Chapter 2
Chapter 3
Chapter 4
Chapter 5
Chapter 6
Chapter 7
Chapter 8
Chapter 9
Chapter 10
Chapter 11
Chapter 12
Chapter 13
Chapter 14
Chapter 15
Chapter 16
Chapter 17
Chapter 18
Chapter 19
Chapter 20
Chapter 21
Chapter 22
Chapter 23
Chapter 24
Chapter 25
Chapter 26
Chapter 27
Chapter 28
Chapter 29
Chapter 30
Chapter 31
Chapter 32
Chapter 33
Chapter 34
Chapter 35
Chapter 36
Chapter 37
Chapter 38
Chapter 39
Chapter 40
Chapter 41
Chapter 42
Chapter 43
Chapter 44
Chapter 45
Chapter 46
Chapter 47
Chapter 48
Chapter 49
Chapter 50
Chapter 51
Chapter 52
Chapter 53
Chapter 54
Chapter 55
Chapter 56
Chapter 57
Chapter 58
Chapter 59
Chapter 60
Chapter 61
Chapter 62
Chapter 63
Chapter 64
Chapter 65
Chapter 66
Chapter 67
Chapter 68
Chapter 69
Chapter 70
Chapter 71
Chapter 72
Chapter 73
Chapter 74
Chapter 75
Chapter 76
Chapter 77
Chapter 78
Chapter 79
Chapter 80
Chapter 81
Chapter 82
Chapter 83
Chapter 84
Chapter 85
Chapter 86
Chapter 87
Chapter 88
Chapter 89
Chapter 90
Chapter 91
Chapter 92
Chapter 93
Chapter 94
Chapter 95
Chapter 96
Chapter 97
Chapter 98
Chapter 99
Chapter 100
Chapter 101
Chapter 102
Chapter 103
Chapter 104
Chapter 105
Chapter 106
Chapter 107
Chapter 108
Chapter 109
Chapter 110
Chapter 111
Chapter 112
Chapter 113
Chapter 114
Chapter 115
Chapter 116
Chapter 117
Chapter 118
Chapter 119
Chapter 120
Chapter 121
Chapter 122
Chapter 123
Chapter 124
Chapter 125
Chapter 126
Chapter 127
Chapter 128
Chapter 129
Chapter 130
Chapter 131
Chapter 132
Chapter 133
Chapter 134
Chapter 135
Chapter 136
Chapter 137
Chapter 138
Chapter 139
Chapter 140
Chapter 141
Chapter 142
Chapter 143
Chapter 144
Chapter 145
Chapter 146
Chapter 147
Chapter 148
Chapter 149
Chapter 150
Chapter 120 →
All chapters:
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31
32
33
34
35
36
37
38
39
40
41
42
43
44
45
46
47
48
49
50
51
52
53
54
55
56
57
58
59
60
61
62
63
64
65
66
67
68
69
70
71
72
73
74
75
76
77
78
79
80
81
82
83
84
85
86
87
88
89
90
91
92
93
94
95
96
97
98
99
100
101
102
103
104
105
106
107
108
109
110
111
112
113
114
115
116
117
118
119
120
121
122
123
124
125
126
127
128
129
130
131
132
133
134
135
136
137
138
139
140
141
142
143
144
145
146
147
148
149
150