bible
ra
🌐 Language
English
Español
Français
Deutsch
Português
Italiano
Nederlands
Русский
中文
日本語
한국어
العربية
Türkçe
Tiếng Việt
ไทย
Indonesia
All Languages
Home
/
Spanish
/
Spanish PDT (La Biblia: La Palabra de Dios para todos)
/
Judges 11
Judges 11
Spanish PDT (La Biblia: La Palabra de Dios para todos)
← Chapter 10
Jump to:
Chapter 1
Chapter 2
Chapter 3
Chapter 4
Chapter 5
Chapter 6
Chapter 7
Chapter 8
Chapter 9
Chapter 10
Chapter 11
Chapter 12
Chapter 13
Chapter 14
Chapter 15
Chapter 16
Chapter 17
Chapter 18
Chapter 19
Chapter 20
Chapter 21
Chapter 12 →
1
Jefté era un guerrero valiente de Galaad, pero era hijo de una prostituta y de un hombre llamado Galaad.
2
La esposa de Galaad tenía varios hijos y cuando crecieron no aceptaron a Jefté. Todos los hijos obligaron a Jefté a salir del pueblo y le dijeron: «Tú no vas a recibir ninguna de las posesiones de nuestro padre, eres hijo de una mujer de otra tribu».
3
Así que Jefté se alejó de sus hermanos y se fue a vivir a la región de Tob, donde reunió una banda de delincuentes que lo seguía.
4
Después de un tiempo, los amonitas pelearon contra Israel.
5
A causa de la lucha entre amonitas e israelitas, los ancianos líderes de Galaad fueron a buscar a Jefté en la región de Tob.
6
Le dijeron a Jefté: —Queremos que seas el jefe y comandante de nuestro ejército para poder pelear contra los amonitas.
7
Jefté respondió: —Ustedes me odiaban y me sacaron de la casa de mi padre. Entonces, ¿por qué me vienen a buscar ahora que están en problemas?
8
Los ancianos líderes dijeron: —Precisamente por eso te buscamos, te rogamos que vengas con nosotros para pelear contra los amonitas. Tú serás el jefe y comandante de toda la gente de Galaad.
9
Jefté respondió: —Si ustedes quieren que yo regrese a Galaad para pelear contra los amonitas, supongamos que el SEÑOR me ayuda a ganar, entonces ¿seré yo su nuevo jefe y comandante?
10
Los ancianos líderes le dijeron: —El SEÑOR está escuchando todo lo que decimos, te prometemos que vamos a hacer todo lo que tú digas.
11
Entonces Jefté se fue con los ancianos líderes de Galaad. Jefté se convirtió en el jefe y comandante de Galaad. Ahí en santuario de Mizpa, Jefté repitió ante el SEÑOR todo lo que antes había dicho a los ancianos.
12
Jefté envió mensajeros al rey de Amón con este mensaje: —¿Cuál es su problema con los israelitas? ¿Por qué han venido a pelear contra nosotros?
13
El rey de los amonitas respondió: —Estamos peleando contra los israelitas. Pues, al salir de Egipto, ellos robaron nuestras tierras desde el río Arnón hasta los ríos Jaboc y Jordán. Si quieres, convence a los israelitas de que nos devuelvan nuestras tierras pacíficamente.
14
Los mensajeros regresaron a donde estaba Jefté y llevaron el mensaje. Y Jefté volvió a enviar a los mensajeros a hablar con el rey de los amonitas.
15
Este era el mensaje de Jefté: «Los israelitas no robaron la tierra de los moabitas ni de los amonitas.
16
Cuando los israelitas salieron de Egipto, cruzaron por el desierto y atravesaron el mar Rojo hasta llegar a Cades.
17
Los israelitas mandaron mensajeros al rey de Edom para pedirle un favor. Ellos le dijeron al rey: “Por favor permite que nuestra gente cruce por tu territorio”, pero el rey de Edom no les dio permiso. Entonces los israelitas enviaron el mismo mensaje al rey de Moab, pero él tampoco los quiso ayudar y los israelitas tuvieron que quedarse en Cades.
18
»Después, los israelitas volvieron a andar por el desierto y anduvieron alrededor de los territorios de Moab y Edom. Llegaron a la tierra al oriente de Moab y levantaron el campamento en la otra orilla del río Arnón. Los israelitas no entraron al territorio de Moab porque el río Arnón es el límite de Moab.
19
»Luego, los israelitas mandaron mensajeros a donde estaba Sijón el rey de los amorreos. Sijón era el rey de Hesbón. El mensaje decía: “Te rogamos que nos dejes pasar por tu territorio para llegar a nuestra tierra”.
20
Pero Sijón, el rey de los amorreos, no confió en los israelitas y no los dejó cruzar por su territorio, sino que reunió a su ejército y levantó un campamento en Yahaza. Entonces el ejército de Sijón peleó contra los israelitas,
21
pero el SEÑOR, Dios de Israel, ayudó a los israelitas a derrotar al ejército de Sijón. Así, los israelitas ganaron la tierra de los amorreos.
22
Los israelitas ocuparon todo el territorio de los amorreos, desde el río Arnón hasta el río Jaboc y desde el desierto hasta el río Jordán.
23
»Entonces fue el SEÑOR quien obligó a los amorreos a salir de su territorio y quien dio esa tierra a los israelitas. ¿Crees que puedes obligar a los israelitas a salir de esa tierra?
24
Con seguridad que puedes vivir en la tierra que te ha dado tu dios Quemós. De igual forma, nosotros vamos a vivir en la tierra que el SEÑOR nuestro Dios nos ha dado.
25
¿Acaso eres mejor que Balac, el hijo de Zipor? Él era el rey de Moab y nunca fue a pelear ni a discutir con los israelitas.
26
Los israelitas han vivido en Hesbón y en los pueblos a orillas del río Arnón durante 300 años. ¿Por qué en todo ese tiempo no han tratado de recuperar las tierras?
27
No te he hecho ningún daño, pero obras muy mal contra mí al atacarme. Que el SEÑOR, el verdadero juez, decida hoy si los israelitas o los amonitas tienen razón».
28
Pero el rey de los amonitas no hizo caso del mensaje de Jefté.
29
Jefté, lleno del Espíritu del SEÑOR, recorrió Galaad y Manasés. En Galaad pasó por la ciudad de Mizpa y de allí fue a la tierra de los amonitas.
30
Jefté hizo una promesa al SEÑOR, diciéndole: «Si me ayudas a vencer a los amonitas, entonces al regresar victorioso te haré una ofrenda.
31
La ofrenda será la primera persona que salga de mi casa a recibirme cuando yo regrese».
32
Jefté fue a pelear contra los amonitas y el SEÑOR le ayudó a ganar.
33
Jefté venció a 20 pueblos desde Aroer hasta Minit y hasta Abel Queramín. Así fue como los israelitas dominaron a los amonitas.
34
Jefté regresó a su casa en la ciudad de Mizpa. La primera persona que salió a recibirlo fue su única hija. No tenía más descendientes, ni hija ni hijo. Ella salió feliz tocando un tamborcillo y bailando.
35
Cuando Jefté vio a su hija que salía primero, se desgarró la ropa, y dijo: —¡Hija mía, me has destrozado! ¡Me estás causando una gran tristeza! ¡Le hice una promesa al SEÑOR y no puedo romperla!
36
La niña dijo: —Papá, si has hecho una promesa al SEÑOR, cumple lo que prometiste. Después de todo, el SEÑOR te ayudó a derrotar a tus enemigos, los amonitas.
37
Y luego la niña le dijo a su papá: —Primero hazme un favor, dame dos meses. Déjame ir a las montañas para poder llorar con mis amigas porque ya no me casaré ni tendré hijos.
38
Jefté respondió: —Puedes ir. Así que la mandó lejos durante dos meses. La niña y sus amigas fueron a las montañas y lloraron porque la niña nunca se casaría ni tendría hijos.
39
Después de dos meses la niña regresó donde estaba su papá y Jefté cumplió lo que había prometido. La hija de Jefté nunca tuvo relaciones sexuales con nadie. Y entre el pueblo de Israel se convirtió en una costumbre
40
que cada año las mujeres de Israel lloraban durante cuatro días para recordar a la hija de Jefté de Galaad.
← Chapter 10
Jump to:
Chapter 1
Chapter 2
Chapter 3
Chapter 4
Chapter 5
Chapter 6
Chapter 7
Chapter 8
Chapter 9
Chapter 10
Chapter 11
Chapter 12
Chapter 13
Chapter 14
Chapter 15
Chapter 16
Chapter 17
Chapter 18
Chapter 19
Chapter 20
Chapter 21
Chapter 12 →
All chapters:
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21