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Judges 9
Spanish RV2020 (Reina Valera 2020)
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1
Abimelec hijo de Jerobaal fue a Siquem, a los hermanos de su madre, y dijo a ellos y a toda la familia de la casa del padre de su madre:
2
—Yo os ruego que digáis a todos los de Siquem: «¿Qué os parece mejor, que os gobiernen setenta hombres, todos los hijos de Jerobaal, o que os gobierne un solo hombre?». Acordaos de que yo soy parte de vuestra familia.
3
Hablaron por él los hermanos de su madre a todos los de Siquem todas estas palabras, y el corazón de ellos se inclinó a favor de Abimelec, porque decían: «Nuestro hermano es».
4
Además le dieron setenta monedas de plata del templo de Baal-berit, con las que Abimelec contrató a unos hombres ociosos y vagabundos para que lo siguieran.
5
Y fue a la casa de su padre en Ofra y mató a sus hermanos, los setenta hijos de Jerobaal, sobre una misma piedra; pero quedó Jotam, el hijo menor de Jerobaal, que se escondió.
6
Entonces se juntaron todos los de Siquem con toda la casa de Milo y fueron y proclamaron rey a Abimelec cerca de la llanura del pilar que estaba en Siquem.
7
Cuando se lo dijeron a Jotam, este subió a la cumbre del monte Gerizim, y alzó su voz: Oídme, hombres de Siquem, y así también os oiga Dios:
8
Fueron una vez los árboles a elegirse un rey y dijeron al olivo: «Reina sobre nosotros».
9
Pero el olivo respondió: «¿He de dejar mi aceite, con el cual se honra a Dios y a los hombres, para reinar sobre los árboles?».
10
Dijeron, pues, los árboles a la higuera: «Anda tú, reina sobre nosotros».
11
La higuera respondió: «¿He de dejar mi dulzura y mi buen fruto para reinar sobre los árboles?».
12
Dijeron luego los árboles a la vid: «Pues ven tú, reina sobre nosotros».
13
La vid les respondió: «¿He de dejar mi vino, que alegra a Dios y a los hombres, para reinar sobre los árboles?».
14
Todos los árboles rogaron entonces a la zarza: «Anda tú, reina sobre nosotros».
15
Pero la zarza respondió a los árboles: «Si en verdad me proclamáis rey sobre vosotros, venid, abrigaos bajo mi sombra; y si no, salga fuego de la zarza y devore los cedros del Líbano».
16
Ahora, bien: ¿Creéis que habéis procedido con verdad y con integridad al hacer rey a Abimelec? ¿Creéis haber actuado bien con Jerobaal y con su casa, y que le habéis pagado conforme a la obra de sus manos?
17
Mi padre peleó por vosotros y expuso su vida al peligro para libraros de manos de Madián,
18
y a cambio vosotros os habéis levantado hoy contra la casa de mi padre y habéis matado a sus setenta hijos sobre una misma piedra, y habéis puesto por rey sobre los de Siquem a Abimelec, hijo de su criada, debido a que es vuestro hermano.
19
Pues bien, si creéis que hoy habéis procedido con verdad e integridad, con Jerobaal y su casa, pues disfrutad de Abimelec y él que disfrute de vosotros.
20
Y si no habéis procedido bien, que salga fuego de Abimelec y consuma a los de Siquem y a la casa de Milo, y que salga fuego de los de Siquem y de la casa de Milo y consuma a Abimelec.
21
Jotam escapó y huyó, se fue a Beer y allí se quedó por miedo de su hermano Abimelec.
22
Después que Abimelec dominara sobre Israel tres años,
23
Dios envió un espíritu de discordia entre Abimelec y los hombres de Siquem, y los de Siquem se rebelaron contra Abimelec,
24
para que la violencia hecha a los setenta hijos de Jerobaal, y su muerte, recayera sobre su hermano Abimelec, que los mató, y sobre los hombres de Siquem que lo ayudaron a matar a sus hermanos.
25
Los de Siquem pusieron en las cumbres de los montes salteadores de caminos que robaban a todos los que pasaban junto a ellos. De esto se dio aviso a Abimelec.
26
Un día, Gaal hijo de Ebed vino con sus hermanos y se estableció en Siquem, y los de Siquem pusieron en él su confianza.
27
Salieron los de Siquem al campo, recogieron y pisaron la uva, e hicieron fiesta: entraron en el templo de sus dioses y, mientras comían y bebían, maldijeron a Abimelec.
28
Entonces Gaal hijo de Ebed dijo: —¿Quién es Abimelec, y quién es Siquem, para que nosotros le sirvamos? ¿No es hijo de Jerobaal? ¿No es Zebul su ayudante? En todo caso, servid a los hombres de Hamor, padre de Siquem; pero ¿por qué hemos de servir a Abimelec?
29
Si estuviera este pueblo bajo mi mano, enseguida arrojaría yo a Abimelec, y le diría: «Refuerza tus ejércitos, y sal a pelear».
30
Cuando Zebul, gobernador de la ciudad, oyó las palabras de Gaal hijo de Ebed, se encendió en ira
31
y envió secretamente mensajeros a decir a Abimelec: «Gaal hijo de Ebed y sus hermanos han venido a Siquem y están sublevando la ciudad contra ti.
32
Levántate, pues, ahora de noche, tú y el pueblo que está contigo, y pon emboscadas en el campo.
33
Por la mañana, al salir el sol, madruga y cae sobre la ciudad. Cuando Gaal y el pueblo que está con él salgan contra ti, tú harás con él según se presente la ocasión».
34
Se levantó, pues, de noche Abimelec y todo el pueblo que con él estaba, y pusieron emboscada contra Siquem con cuatro compañías.
35
Cuando Gaal hijo de Ebed salió y se puso a la entrada de la puerta de la ciudad, Abimelec y todo el pueblo que con él estaba salieron de sus escondites.
36
Al verlos, Gaal dijo a Zebul: —Mira cuánta gente desciende de las cumbres de los montes. Zebul le respondió: —Tú ves la sombra de los montes como si fueran hombres.
37
Volvió Gaal a hablar, y dijo: —Mira cuánta gente que desciende de en medio de la tierra, y una tropa que viene por el camino de la encina de los adivinos.
38
Zebul le respondió: —¿Tú no decías antes: «Quién es Abimelec para que lo sirvamos»? ¿No es este el pueblo que tenías en poco? Sal pues, ahora, y pelea con él.
39
Gaal salió al frente de los de Siquem y peleó contra Abimelec.
40
Pero Abimelec lo persiguió; Gaal huyó de él, y muchos cayeron heridos de muerte antes de llegar a la puerta de la ciudad.
41
Abimelec se quedó en Aruma, y Zebul echó fuera de Siquem a Gaal y a sus hermanos para que no habitaran en Siquem.
42
Al día siguiente el pueblo salió al campo. Le dieron aviso a Abimelec,
43
y él tomó a su gente, la repartió en tres compañías y puso emboscadas en el campo. Cuando miró, vio al pueblo que salía de la ciudad. Entonces se levantó contra ellos y los atacó.
44
Abimelec y la compañía que estaba con él atacaron con ímpetu y se detuvieron a la entrada de la puerta de la ciudad; las otras dos compañías atacaron a todos los que estaban en el campo y los mataron.
45
Abimelec peleó contra la ciudad todo aquel día, la tomó y mató al pueblo que en ella estaba; destruyó la ciudad y la sembró de sal.
46
Cuando oyeron esto todos los que estaban en la torre de Siquem, se metieron en la fortaleza del templo del dios Berit.
47
Avisaron a Abimelec que estaban todos juntos los hombres de la torre de Siquem.
48
Y Abimelec subió junto con toda la gente que estaba con él al monte Salmón, tomó un hacha en la mano, cortó una rama de los árboles, la levantó y se la puso sobre sus hombros, y dijo al pueblo que estaba con él: —Lo que me habéis visto hacer, apresuraos a hacerlo como yo lo hago.
49
Todo el pueblo cortó también cada uno su rama y siguieron a Abimelec; pusieron las ramas junto a la fortaleza del templo y le prendieron fuego con ellas, de modo que todos los de la torre de Siquem murieron, unos mil, entre hombres y mujeres.
50
Después Abimelec marchó sobre Tebes, le puso sitio y tomó la ciudad.
51
En medio de Tebes había una torre fortificada, a la cual se retiraron todos los hombres, las mujeres y todos los señores de la ciudad. Cerraron tras sí las puertas y se subieron al tejado de la torre.
52
Llegó Abimelec a la torre y la atacó; pero cuando se acercó a la puerta para prenderle fuego,
53
una mujer dejó caer un pedazo de rueda de molino sobre la cabeza de Abimelec y le rompió el cráneo.
54
Abimelec llamó apresuradamente a su escudero y le dijo: —Saca tu espada y mátame, para que no se diga de mí: «Una mujer lo mató». Entonces su escudero lo atravesó con la espada, y murió.
55
Cuando los israelitas vieron muerto a Abimelec, se fueron cada uno a su casa.
56
Así pagó Dios a Abimelec el mal que había hecho contra su padre al matar a sus setenta hermanos.
57
Y todo el mal de los hombres de Siquem lo hizo Dios volver sobre sus cabezas. Y se cumplió en ellos la maldición de Jotam hijo de Jerobaal.
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