2 Kings 25

Spanish RVR 1995 (Biblia Reina Valera 1995)

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21Y el rey de Babilonia hizo que los mataran en Ribla, en tierra de Hamat. Así fue llevado cautivo Judá lejos de su tierra. El antiguo reino de Babilonia ocupó la parte sur del moderno Irak (las tierras por las cuales los ríos Tigris y Éufrates fluyen hacia el Golfo Pérsico). La tierra es plana, y las ciudades se levantaron no mucho tiempo después de que la gente aprendió a utilizar el agua de los ríos para irrigar la tierra. La civilización babilónica, junto con la egipcia, es una de las más antiguas del Oriente próximo. Los sumerios ya habitaban Babilonia mil años antes de Abraham. Listas de palabras, recibos de ventas y otras cuentas, escritos en sumerio, en tabletas de barro fechadas en el 3100 a.C. han sobrevivido como testimonio de su vida. Al norte de los sumerios vivían los acadios (pueblo semítico). Una dinastía de reyes acádicos residía en Ur (la patria de Abraham) ca. del 2000 a.C. La escritura más antigua conocida se encontró en Babilonia, y era anterior a la de las tabletas sumerias. Ese fue el inicio de la escritura cuneiforme babilónica, en la que 500 (o más) figuras simples representaban, inicialmente, objetos comunes o ideas y, más tarde, sílabas. Antes del año 2000 a.C., los artesanos babilónicos ya estaban haciendo joyería en oro fino y plata, armas de bronce y cobre, y estatuas. Excelentes piezas se han encontrado en los sepulcros reales de Ur. La ciudad de Babilonia alcanzó gran poder ca. del 1850 a.C., pero por un corto tiempo. Hamurabi fue su rey más destacado. Mil doscientos años después, Babilonia recobró su gloria, esta vez bajo Nabucodonosor II. Era la época del imperio neobabilónico. En el S. VIII a.C. Asiria era la potencia nórdica del Oriente próximo. Pero en el 614, Asur cayó en poder de los medos, quienes se aliaron con los babilonios y tomaron Nínive en el año 612 a.C. Rápidamente los babilonios controlaron toda el área. El faraón Necao (cf. 2~R 23.29-35) marchó hacia el Éufrates y luchó junto con los asirios en Carquemis, en el año 605 a.C., pero el ejército babilónico, dirigido por Nabucodonosor, lo derrotó; Egipto tuvo que retirarse. El ejército babilónico se movió hacia el sur, y el rey Joaquim de Judá consideró sabio declararse vasallo de Nabucodonosor. Unos años después cambió de opinión y decidió rebelarse. En el año en que murió Joaquim, los ejércitos babilónicos marcharon contra Jerusalén y la sitiaron. El nuevo rey (Joaquín) se rindió y fue llevado cautivo, junto con mucha gente de Judá, a Babilonia (2~R 23.36—24.17). Un texto cuneiforme indica las raciones que se les asignaron a él y a su familia en prisión. El sitio, con su fecha (15/16 de marzo del 597 a.C.) están anotados en el registro oficial, la Crónica babilónica: «El rey de Acad reunió sus tropas, marchó a la tierra de Hati y acampó contra la ciudad de Judá y... tomó la ciudad y capturó a su rey». Diez años más tarde el rey Sedequías, de Judá, se rebeló contra Babilonia. Esta vez, los babilonios destruyeron Jerusalén y el Templo, y deportaron a la mayoría de la población a Babilonia (2~R 24.18—25.21). Los exiliados de Judá fueron llevados a la gran ciudad de Babilonia que Nabucodonosor había reconstruido. La ciudad interna estaba protegida por un ancho foso y paredes dobles de ladrillo (de 3.7 m. y 6.5 m. de ancho), con espacio para un camino militar a nivel del parapeto entre ellas. De las ocho grandes puertas, la más conocida es la Puerta de Istar, construida en honor del dios babilonio Marduc. El pórtico está decorado con filas de toros (símbolo del dios Bel) alternadas con filas de dragones (símbolo del dios Marduc) hechas de tejas escarchadas. Una calle procesional (por la cual se transportaban las estatuas de los dioses en el festival de año nuevo) llevaba de la puerta al centro de la ciudad y a los grandes templos. Las paredes eran de ladrillo azul esmaltado, con relieves de leones (símbolo de la diosa Istar) en rojo, amarillo y blanco. Babilonia tenía unos 53 templos, un gran templo-torre (zigurat) y una ciudadela con el complejo de palacios. Allí llevaron a Daniel para que se uniera a la corte del rey. A pesar de toda su gloria, el imperio neobabilónico duró menos de un siglo. El ejército de Ciro, el persa, capturó Babilonia en el año 539 a.C. (cf. Dn 5).
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