bible
ra
🌐 Language
English
Español
Français
Deutsch
Português
Italiano
Nederlands
Русский
中文
日本語
한국어
العربية
Türkçe
Tiếng Việt
ไทย
Indonesia
All Languages
Home
/
Spanish
/
Spanish RV2020 (Reina Valera 2020)
/
Isaiah 37
Isaiah 37
Spanish RV2020 (Reina Valera 2020)
← Chapter 36
Jump to:
Chapter 1
Chapter 2
Chapter 3
Chapter 4
Chapter 5
Chapter 6
Chapter 7
Chapter 8
Chapter 9
Chapter 10
Chapter 11
Chapter 12
Chapter 13
Chapter 14
Chapter 15
Chapter 16
Chapter 17
Chapter 18
Chapter 19
Chapter 20
Chapter 21
Chapter 22
Chapter 23
Chapter 24
Chapter 25
Chapter 26
Chapter 27
Chapter 28
Chapter 29
Chapter 30
Chapter 31
Chapter 32
Chapter 33
Chapter 34
Chapter 35
Chapter 36
Chapter 37
Chapter 38
Chapter 39
Chapter 40
Chapter 41
Chapter 42
Chapter 43
Chapter 44
Chapter 45
Chapter 46
Chapter 47
Chapter 48
Chapter 49
Chapter 50
Chapter 51
Chapter 52
Chapter 53
Chapter 54
Chapter 55
Chapter 56
Chapter 57
Chapter 58
Chapter 59
Chapter 60
Chapter 61
Chapter 62
Chapter 63
Chapter 64
Chapter 65
Chapter 66
Chapter 38 →
1
Cuando el rey Ezequías oyó esto, rasgó sus vestidos y, cubierto de ropas ásperas, vino a la casa del Señor.
2
Y envió a Eliaquim, el mayordomo; a Sebna, el escriba, y a los ancianos de los sacerdotes, cubiertos de ropas ásperas, a ver al profeta Isaías hijo de Amoz.
3
Ellos le dijeron: —Esto ha dicho Ezequías: «Día de angustia, de castigo y de deshonra es este día, porque los hijos han llegado hasta el punto de nacer, pero la que da a luz no tiene fuerzas.
4
Quizá ha escuchado el Señor, tu Dios, las palabras del copero mayor, al cual el rey de Asiria, su señor, ha enviado para blasfemar contra el Dios vivo; ojalá que el Señor, tu Dios, lo castigue por las palabras que ha escuchado. Eleva, pues, una oración tú por el resto que aún ha quedado».
5
Los siervos de Ezequías fueron a hablar con Isaías.
6
Y les dijo Isaías: —Decid a vuestro señor que así ha dicho el Señor: «Que no te asusten las palabras insultantes que has oído proferir a los siervos del rey de Asiria contra mí.
7
Yo pondré en él un espíritu, oirá un rumor y se volverá a su tierra; y haré que en su tierra perezca a espada».
8
El copero mayor se enteró de que el rey de Asiria se había retirado de Laquis. Entonces regresó a su país y se encontró con que el rey estaba atacando Libna.
9
Cuando se enteró de que Tirhaca, el rey de Etiopía, se había puesto en camino para plantarle batalla, envió emisarios a Ezequías con este mensaje:
10
—Decid a Ezequías, rey de Judá: «No te dejes engañar por tu Dios, en quien confías, si te dice: “Jerusalén no será entregada en manos del rey de Asiria”.
11
He aquí que tú has oído lo que han hecho los reyes de Asiria a todas las tierras, que las han destruido. ¿Y escaparás tú?
12
¿Acaso libraron sus dioses a las naciones que destruyeron mis antepasados, a Gozán, Harán, Resef y a los hijos de Edén que moraban en Telasar?
13
¿Dónde está el rey de Hamat, el rey de Arfad, el rey de la ciudad de Sefarvaim, el de Hena y el de Iva?».
14
Tomó Ezequías las cartas de manos de los embajadores y las leyó. Luego subió a la casa del Señor y las extendió delante del Señor.
15
Entonces Ezequías oró al Señor:
16
—Señor de los ejércitos, Dios de Israel, que moras entre los querubines, solo tú eres Dios de todos los reinos de la tierra; tú hiciste los cielos y la tierra.
17
Inclina, Señor, tu oído, y oye; abre, Señor, tus ojos, y mira. Escucha todas las palabras que Senaquerib ha enviado a decir, para blasfemar contra el Dios viviente.
18
Ciertamente, Señor, los reyes de Asiria han destruido todas las tierras y sus comarcas
19
y han entregado los dioses de ellos al fuego, porque no eran dioses, sino obra de manos humanas, madera y piedra; por eso los han destruido.
20
Ahora pues, Señor, Dios nuestro, líbranos de sus manos, para que todos los reinos de la tierra conozcan que solo tú eres el Señor.
21
Entonces, Isaías hijo de Amoz envió a decir a Ezequías: —Así ha dicho el Señor, Dios de Israel, acerca de lo que me rogaste sobre Senaquerib, rey de Asiria.
22
Estas son las palabras que el Señor ha hablado contra él: La virgen hija de Sion te menosprecia, se burla de ti; a tus espaldas mueve su cabeza la hija de Jerusalén.
23
¿A quién has ultrajado y contra quién has blasfemado? ¿Contra quién has levantado tu voz y alzado altaneramente tus ojos? ¡Contra el Santo de Israel!
24
Por medio de tus siervos has ultrajado al Señor y has dicho: «Con la multitud de mis carros subiré a las alturas de los montes, a las laderas del Líbano; cortaré sus altos cedros, sus cipreses escogidos; llegaré hasta sus más elevadas cumbres, a su bosque más frondoso.
25
Yo cavé y bebí las aguas, y con las pisadas de mis pies secaré todos los ríos de Egipto».
26
¿No has oído decir que desde tiempos antiguos yo lo he hecho, que desde los días de la antigüedad lo tengo determinado? Pues ahora lo he hecho venir. Y tú estás puesto para reducir las ciudades fortificadas a montones de escombros.
27
Sus habitantes, impotentes, acobardados y confusos, fueron como hierba del campo y hortaliza verde, como musgo que brota en el tejado, que antes de tiempo se seca.
28
He conocido tu condición, tu idas y venidas, y tu furor contra mí.
29
Porque contra mí te airaste y tu arrogancia ha llegado a mis oídos; pondré, pues, mi garfio en tu nariz y mi freno en tus labios, y te haré volver por el camino por donde viniste.
30
Esto te servirá de señal: Comeréis este año lo que crezca por sí solo, y el segundo año lo que brote sin sembrar, pero el tercer año sembraréis y cosecharéis, plantaréis viñas y comeréis su fruto.
31
Y los que hayan quedado de la casa de Judá, y los que hayan escapado, volverán a echar raíz abajo y darán fruto arriba.
32
Porque de Jerusalén saldrá un resto y del monte de Sion los supervivientes. El celo del Señor de los ejércitos hará esto.
33
Por tanto, así dice el Señor acerca del rey de Asiria: «No entrará en esta ciudad ni lanzará contra ella una sola flecha; no se enfrentará a ella con escudos ni levantará contra ella ningún baluarte.
34
Por el camino que vino, volverá y no entrará en esta ciudad, dice el Señor.
35
Porque yo ampararé a esta ciudad para salvarla, por amor a mí mismo y por amor a David, mi siervo».
36
Y salió el ángel del Señor y mató a ciento ochenta y cinco mil en el campamento de los asirios; y cuando se levantaron por la mañana, todo era cadáveres.
37
Entonces Senaquerib, rey de Asiria, se fue y se estableció en Nínive.
38
Y aconteció que mientras adoraba en el templo de Nisroc, su dios, sus hijos Adramelec y Sarezer lo mataron a espada, y huyeron a la tierra de Ararat. Y reinó en su lugar Esarhadón, su hijo.
← Chapter 36
Jump to:
Chapter 1
Chapter 2
Chapter 3
Chapter 4
Chapter 5
Chapter 6
Chapter 7
Chapter 8
Chapter 9
Chapter 10
Chapter 11
Chapter 12
Chapter 13
Chapter 14
Chapter 15
Chapter 16
Chapter 17
Chapter 18
Chapter 19
Chapter 20
Chapter 21
Chapter 22
Chapter 23
Chapter 24
Chapter 25
Chapter 26
Chapter 27
Chapter 28
Chapter 29
Chapter 30
Chapter 31
Chapter 32
Chapter 33
Chapter 34
Chapter 35
Chapter 36
Chapter 37
Chapter 38
Chapter 39
Chapter 40
Chapter 41
Chapter 42
Chapter 43
Chapter 44
Chapter 45
Chapter 46
Chapter 47
Chapter 48
Chapter 49
Chapter 50
Chapter 51
Chapter 52
Chapter 53
Chapter 54
Chapter 55
Chapter 56
Chapter 57
Chapter 58
Chapter 59
Chapter 60
Chapter 61
Chapter 62
Chapter 63
Chapter 64
Chapter 65
Chapter 66
Chapter 38 →
All chapters:
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31
32
33
34
35
36
37
38
39
40
41
42
43
44
45
46
47
48
49
50
51
52
53
54
55
56
57
58
59
60
61
62
63
64
65
66