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Matthew 13
Spanish NTBIZ (Segun el Texto Bizantino 2005)
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1
Y en aquel día salió Jesús de su casa y se sentó junto al mar.
2
Entonces se congregaron con él grandes multitudes, de modo que entró en una barca y se sentó; y todo el gentío estaba en la playa.
3
Y les habló muchas cosas en parábolas, diciendo: He aquí, un sembrador salió a sembrar.
4
Y al sembrar él, parte de la semilla cayó junto al camino, y vinieron las aves y se las comieron.
5
Y otras cayeron en pedregales, donde no había mucha tierra; y de inmediato brotó, por no tener profundidad de tierra.
6
Pero cuando salió el sol, se quemó, y por no tener raíz, se secó.
7
Otras, pues, cayeron entre los espinos, y crecieron los espinos y las ahogaron.
8
Pero otras cayeron en buena tierra, y dieron fruto, unas a cien, y otras a sesenta, y a otras a treinta por uno.
9
El que tiene oídos para oír, que oiga.
10
Y acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas en parábolas?
11
Y él, contestando, les dijo: A vosotros os ha sido dado conocer los misterios del reino de los cielos, y a aquellos no les ha sido dado.
12
Porque a cualquiera que tiene, le será dado y abundará; pero a cualquiera que no tiene, aún lo que tiene le será quitado.
13
Por tanto les hablo en parábolas, porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden.
14
Y se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dice: De oído oiréis, y no entenderéis; Y mirando miraréis, y no veréis.
15
Porque se ha endurecido el corazón de este pueblo, Y con los oídos oyen pesadamente, Y han cerrado sus ojos; Para que no vean con los ojos, Y oigan con los oídos, Y con el corazón entiendan, Y se conviertan, Y yo los sane.
16
Pero bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen.
17
Porque en verdad os digo que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron.
18
Oíd, pues, vosotros la parábola del sembrador.
19
Cuando alguien oye la palabra del reino y no entiende, viene el maligno, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino.
20
Y el que fue sembrado junto al camino, este es el que oye la palabra, y en seguida la recibe con gozo;
21
pero no tiene raíz en sí, sino que es temporal; y cuando viene la tribulación o la persecución a causa de la palabra, de pronto tropieza.
22
Y el que fue sembrado entre los espinos, este es el que oye la palabra, y el afán de este mundo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa.
23
Pero el que fue sembrado en la buena tierra, este es el que oye la palabra y entiende; y da fruto, y produce a cien, a sesenta, y a treinta por uno.
24
Otra parábola les expuso, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su labor;
25
pero mientras los hombres dormían, vino su enemigo y sembró cizaña en medio del trigo, y se fue.
26
Cuando, pues, terminó el trigo y dio fruto, entonces apareció también la cizaña.
27
Y los siervos del mayordomo se acercaron y le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena semilla en el campo? ¿De dónde, pues, tiene la cizaña?
28
Y él les dijo: Un enemigo hizo esto. Y sus siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos?
29
Pero él dijo: No; no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo.
30
Dejad crecer juntamente ambos hasta la cosecha; y en el tiempo de la cosecha diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero el trigo recogedlo en mi granero.
31
Otra parábola les refirió, diciendo: El reino de los cielos es semejante a una semilla de mostaza que un hombre tomó y sembró en su labor;
32
la cual es la más pequeña de todas las semillas; pero cuando crece, es la más grande de las plantas, y se hace árbol, de manera que vienen las aves del cielo y anidan en sus ramas.
33
Otra parábola les contó: El reino de los cielos es semejante a una levadura que tomó una mujer, y la escondió en tres medidas de harina, hasta que todo fue leudado.
34
Todas estas cosas les contó Jesús en parábolas a las multitudes, y sin parábolas no les hablaba;
35
para que se cumpliera lo que fue dicho por el profeta, diciendo: Abriré mi boca en parábolas, Declararé cosas escondidas desde la fundación del mundo.
36
Luego, dejando las multitudes, entró Jesús en una casa. Y se le acercaron sus discípulos, diciendo: Explícanos la parábola de la cizaña del campo.
37
Y él respondió y les dijo: El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre;
38
y el campo es el mundo; y la buena semilla, estos son los hijos del reino; y la cizaña son los hijos del maligno.
39
Y el enemigo que la siembra es el diablo; y la cosecha es el fin del mundo; y los segadores son los ángeles.
40
De manera que como se arranca la cizaña y se quema en el fuego, así será en el fin de este mundo.
41
El Hijo del Hombre enviará a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que hacen tropezar, y a los que hacen la maldad.
42
Después los echarán al horno de fuego; allí habrá grito y rechinamiento de dientes.
43
Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos para oír, que oiga.
44
Además el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual halló un hombre y lo escondió; y por su gozo se fue y vendió todo lo que tenía, y compró aquel campo.
45
También el reino de los cielos es semejante a un comerciante que buscó buenas perlas;
46
el cual, al hallar una perla costosa, se fue y vendió todo lo que tenía, y la compró.
47
Otra vez el reino de los cielos es semejante a una red que se echó en el mar, y recogió de todo tipo de peces;
48
la cual, cuando fue llenada, la arrastraron a la playa, y sentándose, recogieron lo bueno en recipientes, y lo malo lo echaron fuera.
49
Así será en el fin del mundo: Vendrán los ángeles, y separarán los malos de entre los justos,
50
y los lanzarán al horno de fuego; allí habrá el llanto y el crujir de dientes.
51
Les dijo Jesús: ¿Entendisteis todo esto? Le dijeron: Sí, Señor.
52
Y él les dijo: Por tanto todo escriba que se ha convertido en un discípulo del reino de los cielos es semejante a un propietario, el cual saca de su tesoro lo nuevo y lo viejo.
53
Y sucedió que cuando terminó Jesús estas parábolas, pasó de allí.
54
Y entrando en su tierra, les enseñaba en la sinagoga de ellos, tanto que se quedaron atónitos y dijeron: ¿De dónde tiene este esta sabiduría y poder?
55
¿No es este el hijo del carpintero? ¿No se llama María su madre, y sus hermanos Jacobo y José y Simón y Judá?
56
Y sus hermanos, ¿no están todos con nosotros? ¿De dónde, pues, sabe él todo esto?
57
Y tropezaron a causa de él. Y Jesús les dijo: Un profeta no es despreciado sino en su patria y en su casa.
58
Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la incredulidad de ellos.
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