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Spanish NTBIZ (Segun el Texto Bizantino 2005)
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Mark 8
Spanish NTBIZ (Segun el Texto Bizantino 2005)
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1
En aquellos días, siendo tan grande la multitud, y no teniendo qué comer, Jesús llamó a sus discípulos y les dijo:
2
Tengo compasión de la multitud, porque son ya tres días que están conmigo, y no tienen qué comer.
3
Y si los despido en ayunas a su casa, se desmayarán en el camino; porque algunos de ellos han venido de lejos.
4
Y le respondieron sus discípulos: ¿De dónde se podrá dar bastante pan de comer a estos aquí en lugar desierto?
5
Y les preguntó: ¿Cuántos panes tenéis? Y ellos dijeron: Siete.
6
Y le ordenó a la gente que se recostaran en la tierra. Y tomando los siete panes, dio gracias, y daba a sus discípulos, para que los pusieran delante; y los pusieron delante de la multitud.
7
También tenían unos cuantos pececillos; y dando gracias, dijo que también los pusieran delante.
8
Y comieron, y se saciaron; y levantaron siete cestos de los pedazos que sobraron.
9
Y los que comieron eran unos cuatro mil; y los despidió.
10
Y de inmediato entrando en la barca con sus discípulos, vino a la región de Dalmanuta.
11
Y salieron los fariseos, y empezaron a discutir con él, buscando de él una señal del cielo, poniéndole a prueba.
12
Y suspirando profundamente en su espíritu, dijo: ¿Por qué esta generación busca señal? En verdad os digo que señal no le será dada a esta generación.
13
Y dejándolos, entró de nuevo en la barca, y se fue a la otra ribera.
14
Y habían olvidado de traer pan, y no tenían sino un solo pan consigo en la barca.
15
Y les dio órdenes estrictas, diciendo: Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos y de la levadura de Herodes.
16
Y discutían entre sí, diciendo: No tenemos pan.
17
Y cuando Jesús lo supo, les dijo: ¿Por qué discutís, de que no tenéis pan? ¿Todavía no sabéis, ni entendéis? ¿Aún tenéis vuestro corazón endurecido?
18
Teniendo ojos, ¿no veis? Y teniendo oídos, ¿no oís? ¿Y no os acordáis?
19
Cuando partí los cinco panes para los cinco mil, ¿cuántos cestos llenos de pedazos levantasteis? Le dijeron: Doce.
20
Y cuando repartí los siete panes entre cuatro mil, ¿cuántos cestos llenos de pedazos levantasteis? Y ellos dijeron: Siete.
21
Y les decía: ¿Cómo no entendéis?
22
Y vino a Betsaida. Y le trajeron a un ciego, y le rogaron que lo tocara.
23
Y tomando de la mano al ciego, lo condujo fuera de la aldea; y escupiendo en sus ojos, y poniéndole las manos encima, le preguntó que si veía algo.
24
Y mirando, dijo: Veo a los hombres como árboles que caminan.
25
Entonces nuevamente puso sus manos sobre sus ojos, y le hizo que mirase. Y fue restablecido, y ya volvió a ver a todos claramente.
26
Y lo envió a su casa, diciendo: Ni siquiera entres en la aldea, ni digas nada a nadie en la aldea.
27
Y salieron Jesús y sus discípulos a las aldeas de Cesarea de Filipo. Y en el camino les preguntaba a sus discípulos, diciéndoles: ¿Quién dicen los hombres que soy yo?
28
Y ellos contestaron: Juan el bautista; y otros, Elías; y otros, uno de los profetas.
29
Y él les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Y respondiendo Pedro, le dijo: Tú eres el Mesías.
30
Y les exigió severamente que no hablaran de él a nadie.
31
Y comenzó a enseñarles que el Hijo del Hombre debe padecer mucho, y ser rechazado de los ancianos y los principales sacerdotes y los escribas, y ser muerto, y resucitar después de tres días;
32
y claramente les hablaba esta palabra. Y llevándole aparte Pedro, empezó a reprenderle.
33
Pero él, volviéndose, y viendo a sus discípulos, reprendió a Pedro, diciendo: ¡Vete detrás de mí, Satanás; porque no piensas las cosas de Dios, sino las de los hombres!
34
Y llamando a la multitud con sus discípulos, les dijo: Cualquiera que desee seguirme, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.
35
Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por mi causa y del evangelio, este la salvará.
36
Porque ¿qué aprovechará el hombre si gana todo el mundo, y pierde su alma?
37
O ¿qué dará un hombre a cambio de su alma?
38
Porque cualquiera que se avergüence de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecaminosa, también el Hijo del Hombre se avergonzará de él, cuando venga en la gloria de su Padre con los ángeles santos.
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