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Acts 23
Spanish NTBIZ (Segun el Texto Bizantino 2005)
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1
Y Pablo, mirando fijamente al concilio, dijo: Varones hermanos, yo con toda buena conciencia he vivido delante de Dios hasta el día de hoy.
2
Y el sumo sacerdote Ananías ordenó a los que estaban junto a él que lo golpearan en la boca.
3
Entonces Pablo le dijo: ¡Dios te va a golpear a ti, pared blanqueada! ¿Y tú te sientas para juzgarme según la ley, y contra la ley me mandas golpear?
4
Y los que estaban presentes dijeron: ¿Al sumo sacerdote de Dios lo insultas?
5
Y dijo Pablo: No sabía, hermanos, que era el sumo sacerdote; pues está escrito: No maldecirás a un gobernante de tu pueblo.
6
Y cuando supo Pablo que una parte era de saduceos y la otra de fariseos, gritó en el concilio: Varones hermanos, yo soy fariseo, hijo de fariseo; por la esperanza y la resurrección de los muertos estoy siendo juzgado.
7
Y cuando dijo eso, se produjo disensión entre los fariseos, y se dividió la asamblea.
8
Porque los saduceos dicen que no hay resurrección, ni ángel, ni espíritu; pero los fariseos afirman estas cosas.
9
Y se produjo un gran vocerío; y levantándose los escribas de la parte de los fariseos, protestaban, diciendo: Ningún mal hallamos en este hombre; pero si un espíritu le ha hablado, o un ángel, no luchemos contra Dios.
10
Y como hubo gran disensión, el comandante, temiendo que Pablo fuera despedazado por ellos, ordenó a los soldados que bajaran para arrebatarlo de en medio de ellos y llevarlo al cuartel.
11
Y a la noche siguiente se le presentó el Señor, y le dijo: Ten ánimo, Pablo, pues así como has testificado de mí en Jerusalén, así es necesario que testifiques también en Roma.
12
Y cuando fue de día, algunos de los judíos se juntaron, y juraron bajo maldición, diciendo que no comerían ni beberían hasta que mataran a Pablo.
13
Y eran más de cuarenta los que tramaron esta conspiración;
14
los cuales acudieron a los principales sacerdotes y a los ancianos, y dijeron: Hemos jurado bajo maldición a no gustar nada hasta que hayamos matado a Pablo.
15
Ahora, pues, vosotros, con el concilio, pedid al comandante que lo traiga mañana ante vosotros, como que queréis averiguar con más exactitud algo acerca de él. Pero nosotros estaremos listos para matarlo antes que llegue.
16
Pero cuando el hijo de la hermana de Pablo oyó de la emboscada, fue y entró en el cuartel y avisó a Pablo.
17
Y Pablo, llamando a uno de los centuriones, dijo: Lleva a este joven al comandante, porque tiene algo que decirle.
18
Él entonces lo tomó y lo llevó al comandante, y dijo: El preso Pablo me llamó y me pidió que trajera este joven a ti, porque tiene algo que decirte.
19
Y el comandante, tomándolo de la mano, y retirándose aparte, le preguntó: ¿Qué es lo que tienes que decirme?
20
Y dijo: Los judíos han acordado pedirte que mañana lleves a Pablo ante el concilio, con el pretexto de averiguar con más exactitud algo acerca de él.
21
Pero tú no les creas; porque más de cuarenta hombres le acechan, los cuales se han jurado bajo maldición, a no comer ni beber hasta que lo maten; y ahora ya están listos, esperando una promesa de parte tuya.
22
Entonces el comandante despidió al joven mandándole: No le digas a nadie que me has informado de esto.
23
Y llamando a dos centuriones, dijo: Preparad doscientos soldados para la hora tercera de la noche, y setenta jinetes, y doscientos lanceros, para que vayan hasta Cesarea;
24
y provéanles cabalgaduras en que poniendo a Pablo, lo lleven a salvo a Félix, el gobernador.
25
Y escribió una carta de esta manera:
26
Claudio Lisias al excelentísimo gobernador Félix: Saludos.
27
A este hombre, arrestado por los judíos, y que estaba a punto de ser muerto por ellos, lo libré yo acudiendo con la tropa, habiéndome enterado de que era romano.
28
Y queriendo saber la causa por la cual le acusaban, lo llevé al concilio de ellos;
29
y hallé que lo acusaban de cuestiones de la ley de ellos, pero que ninguna acusación tenía digna de muerte o de prisión.
30
Y cuando se me informó que los judíos asechaban a este hombre, inmediatamente lo envié a ti, mandando también a los acusadores que digan delante de ti lo que tienen contra él. Que te vaya bien.
31
Entonces los soldados, de acuerdo con las órdenes que habían recibido, lo tomaron y lo llevaron de noche a Antipatris.
32
Y al día siguiente, dejando a los jinetes que fueran con él, volvieron al cuartel.
33
Los cuales, cuando llegaron a Cesarea, y le dieron la carta al gobernador, presentaron también a Pablo delante de él.
34
Y cuando el gobernador leyó la carta, preguntó de qué provincia era; y se enteró de que era de Cilicia.
35
Te oiré—dijo—cuando vengan tus acusadores. Y mandó que lo guardaran en el pretorio de Herodes.
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