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Acts 9
Spanish NTBIZ (Segun el Texto Bizantino 2005)
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1
Y Saulo, todavía respirando amenazas y homicidio contra los discípulos del Señor, fue al sumo sacerdote
2
y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, para que si hallase a alguno de los del Camino, fueran hombres o mujeres, los trajese atados a Jerusalén.
3
Y mientras viajaba, sucedió que ya se acercaba a Damasco cuando de repente resplandeció alrededor de él una luz del cielo.
4
Y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saúl, Saúl, ¿por qué me persigues?
5
Y dijo: ¿Quién eres, Señor? Y el Señor dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues.
6
Pero levántate y entra en la ciudad, y se te dirá qué debes hacer.
7
Y los hombres que viajaban con él se quedaron atónitos, oyendo la voz, pero nada viendo.
8
Y se levantó Saulo de la tierra; y abriendo sus ojos, a nadie veía; y guiándolo de la mano, lo trajeron a Damasco.
9
Y estuvo tres días sin ver, y no comió ni bebió.
10
Y había un discípulo en Damasco llamado Ananías, y le dijo el Señor en visión: Ananías. Y él dijo: Heme aquí, Señor.
11
Y el Señor le dijo: Levántate y ve a la calle llamada Derecha, y busca en casa de Judas a un tal Saulo, de Tarso, porque está orando,
12
y ha visto en visión a un hombre llamado Ananías que entra y le impone las manos, para que recobre la vista.
13
Pero contestó Ananías: Señor, he oído de muchos acerca de ese hombre, de cuántas males hizo a tus santos en Jerusalén.
14
Y aquí tiene autorización de los principales sacerdotes para atar a todos los que invocan tu nombre.
15
Pero le dijo el Señor: Ve, porque instrumento escogido me es este, para llevar mi nombre ante gentiles y reyes y los hijos de Israel.
16
Porque yo le mostraré cuánto debe padecer por mi nombre.
17
Entonces fue Ananías y entró en la casa, e imponiéndole las manos, dijo: Saúl, hermano, el Señor me ha enviado, que se te apareció en el camino por donde venías, para que recobres la vista y seas lleno del Espíritu Santo.
18
E inmediatamente cayeron de sus ojos como escamas, y recuperó la vista, y levantándose, fue bautizado.
19
Y habiendo tomado alimento, recobró fuerzas. Y Saulo estuvo por algunos días con los discípulos que estaban en Damasco.
20
Y en seguida predicaba al Mesías en las sinagogas, diciendo que este es el Hijo de Dios.
21
Y estaban asombrados todos los que escuchaban, y decían: ¿No es este el que trató de destruir en Jerusalén a los que invocaban este nombre, y a eso ha venido acá, para llevarlos atados a los principales sacerdotes?
22
Y Saulo se fortalecía aún más, y confundía a los judíos que habitaban en Damasco, demostrando que este es el Mesías.
23
Y pasados muchos días, los judíos tomaron consejo para matarle.
24
Pero Saulo supo de la trama de ellos. Y vigilaban las puertas día y noche para matarle.
25
Pero tomándole los discípulos de noche, le sacaron por el muro, bajándole en una canasta.
26
Pero al llegar Saulo a Jerusalén, trataba de arrimarse a los discípulos; y todos le tenían miedo, no creyendo que fuera discípulo.
27
Pero Bernabé, tomándolo, lo llevó a los apóstoles, y les contó cómo había visto al Señor en el camino, y que él le había hablado, y cómo en Damasco había hablado con valentía en el nombre de Jesús.
28
Y estaba con ellos, entrando en Jerusalén, y hablando con valentía en el nombre del Señor Jesús,
29
hablaba y discutía con los helenistas; pero ellos intentaban matarlo.
30
Pero cuando lo supieron los hermanos, lo llevaron a Cesarea, después lo enviaron a Tarso.
31
Entonces las iglesias tenían paz por toda Judea, y Galilea, y Samaria; y eran edificadas, andando en el temor del Señor; y en el consuelo del Espíritu Santo, se multiplicaban.
32
Sucedió, pues, que mientras Pedro recorría por todas partes, fue también y a los santos que habitaban en Lida.
33
Y halló allí a cierto hombre llamado Eneas, que hacía ocho años que estaba en cama, pues era paralítico.
34
Y le dijo Pedro: Eneas, Jesús Mesías te sana; levántate y haz tu cama. Y al instante se levantó.
35
Y le vieron todos los que habitaban en Lida y en Sarón, los cuales se convirtieron al Señor.
36
Había entonces en Jope una discípula llamada Tabitá, que traducido quiere decir Dorcas. Esta estaba llena de buenas obras y de limosnas que hacía.
37
Y sucedió en aquellos días que enfermó y murió. Y habiéndola lavado, la pusieron en un aposento alto.
38
Y como Lida estaba cerca de Jope, los discípulos, al oír que Pedro estaba allí, enviaron por él, rogándole que no tardara en venir a ellos.
39
Y levantándose Pedro, fue con ellos. Y cuando llegó, lo llevaron al aposento alto, y todas las viudas estaban junto a él, llorando y mostrando las túnicas y los vestidos que hacía Dorcas cuando estaba con ellos.
40
Pero sacando a todos, Pedro se puso de rodillas y oró; y volviéndose al cuerpo, dijo: ¡Tabitá, levántate!
41
Y él, dándole la mano, la levantó. Entonces llamando a los santos y a las viudas, la presentó viva.
42
Y se supo en todo Jope, y muchos creyeron en el Señor.
43
Y sucedió que se quedó muchos días en Jope, en casa de un tal Simón, curtidor.
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