bible
ra
🌐 Language
English
Español
Français
Deutsch
Português
Italiano
Nederlands
Русский
中文
日本語
한국어
العربية
Türkçe
Tiếng Việt
ไทย
Indonesia
All Languages
Home
/
Spanish
/
Spanish NTBIZ (Segun el Texto Bizantino 2005)
/
Acts 4
Acts 4
Spanish NTBIZ (Segun el Texto Bizantino 2005)
← Chapter 3
Jump to:
Chapter 1
Chapter 2
Chapter 3
Chapter 4
Chapter 5
Chapter 6
Chapter 7
Chapter 8
Chapter 9
Chapter 10
Chapter 11
Chapter 12
Chapter 13
Chapter 14
Chapter 15
Chapter 16
Chapter 17
Chapter 18
Chapter 19
Chapter 20
Chapter 21
Chapter 22
Chapter 23
Chapter 24
Chapter 25
Chapter 26
Chapter 27
Chapter 28
Chapter 5 →
1
Y hablando ellos al pueblo, vinieron sobre ellos los sacerdotes y el magistrado del templo y los saduceos,
2
resentidos de que enseñaran al pueblo, y anunciaran en Jesús la resurrección de los muertos.
3
Y les echaron mano, y los pusieron en la cárcel hasta el día siguiente, porque era ya tarde.
4
Pero muchos de los que habían oído la palabra creyeron, y el número de los varones llegó a ser como cinco mil.
5
Y sucedió que al día siguiente se reunieron en Jerusalén los gobernantes y los ancianos y los escribas de ellos,
6
y Anás, el sumo sacerdote, y Caifás y Juan y Alejandro, y todos los que eran del linaje del sumo sacerdote.
7
Y poniéndolos en medio, preguntaron: ¿Con qué autoridad, o en qué nombre hicisteis esto vosotros?
8
Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: Gobernantes del pueblo y ancianos de Israel:
9
Si nosotros hoy somos investigados sobre el bien hecho a un hombre enfermo, de qué manera este ha sido sanado,
10
sabed todos vosotros, y todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesús Mesías el Nazareno, a quien vosotros crucificasteis, a quien Dios resucitó de los muertos, por él este hombre está en vuestra presencia sano.
11
Este Jesús es la piedra rechazada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo.
12
Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre dado a los hombres, por el cual podamos ser salvos.
13
Viendo, pues, la valentía de Pedro y de Juan, y dándose cuenta de que eran hombres sin letras e ignorantes, se asombraban y reconocían que habían estado con Jesús.
14
Y viendo al hombre que había sido sanado, que estaba de pie con ellos, no podían decir nada en contra.
15
Y habiendo ordenado que salieran del concilio, deliberaban entre sí,
16
diciendo: ¿Qué haremos con estos hombres? Porque el que un milagro notable ha sido hecho por ellos es evidente a todos los que viven en Jerusalén, y no lo podemos negar.
17
Pero para que no se divulgue más entre el pueblo; los amenazaremos severamente para que no hablen de aquí en adelante a hombre alguno en ese nombre.
18
Y llamándolos, les ordenaron que de ninguna manera hablaran ni enseñaran en el nombre de Jesús.
19
Pero Pedro y Juan, contestándoles, dijeron: Juzgad si es justo delante de Dios obedeceros a vosotros antes que a Dios.
20
Porque no podemos nosotros dejar de decir lo que hemos visto y oído.
21
Y después de amenazarles más, los soltaron, no hallando nada de qué castigarlos, a causa del pueblo; porque todos glorificaban a Dios por lo que había sido hecho.
22
Porque el hombre en quien había sido hecho este milagro de sanidad, tenía más de cuarenta años.
23
Y puestos en libertad, vinieron a los suyos, y contaron todo lo que los principales sacerdotes y los ancianos habían dicho.
24
Y ellos, habiéndolo oído, unánimes alzaron la voz a Dios, y dijeron: Señor, tú eres Dios, que hiciste el cielo y la tierra y el mar, y todo lo que en ellos hay;
25
que por boca de David, tu siervo, dijiste: ¿Por qué se alborotan las naciones, Y los pueblos traman cosas vanas?
26
Se reunieron los reyes de la tierra, Y los gobernantes se juntaron unidos Contra el SEÑOR, y contra su Mesías.
27
Porque en verdad se juntaron contra tu santo Siervo Jesús, a quien ungiste, Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y el pueblo de Israel,
28
para hacer lo que tu mano y tu consejo habían predeterminado que se hiciera.
29
Y ahora, Señor, mira sus amenazas, y concede a tus siervos que con toda valentía hablen tu palabra,
30
y extiende tu mano para que sanidades y señales y milagros sean hechos mediante el nombre de tu santo Siervo Jesús.
31
Y cuando acabaron de orar, el lugar en que estaban congregados tembló, y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban la palabra de Dios con valentía.
32
Y la multitud de los que habían creído era de un solo corazón y una sola alma; y ninguno decía ser suyo propio nada de lo que poseía, sino que tenían todas las cosas en común.
33
Y con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús, y abundante gracia había sobre todos ellos.
34
No había, pues, ningún necesitado entre ellos; cuantos eran dueños de terrenos o casas, las vendían y traían el precio de lo vendido,
35
y lo ponían a los pies de los apóstoles. Y se repartía a cada uno según tenía necesidad.
36
Y José, quien por los apóstoles era llamado Bernabé—que traducido significa hijo de consolación—levita, natural de Chipre,
37
como poseía un campo, lo vendió y trayendo el dinero, lo puso a los pies de los apóstoles.
← Chapter 3
Jump to:
Chapter 1
Chapter 2
Chapter 3
Chapter 4
Chapter 5
Chapter 6
Chapter 7
Chapter 8
Chapter 9
Chapter 10
Chapter 11
Chapter 12
Chapter 13
Chapter 14
Chapter 15
Chapter 16
Chapter 17
Chapter 18
Chapter 19
Chapter 20
Chapter 21
Chapter 22
Chapter 23
Chapter 24
Chapter 25
Chapter 26
Chapter 27
Chapter 28
Chapter 5 →
All chapters:
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28