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Luke 22
Spanish NTBIZ (Segun el Texto Bizantino 2005)
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1
Y se acercaba la fiesta de los panes sin levadura, que se llama la Pascua.
2
Y los principales sacerdotes y los escribas buscaban cómo darle muerte, porque temían al pueblo.
3
Entonces entró Satanás en Judas, por sobrenombre Iscariote, el cual era uno del número de los doce.
4
Fue, pues, y habló con los principales sacerdotes, y con los magistrados, de cómo se lo entregaría.
5
Y se alegraron, y convinieron en darle dinero.
6
Y él estuvo de acuerdo, y buscaba una oportunidad para entregárselo en ausencia del pueblo.
7
Y vino el día de los panes sin levadura, en el cual había que sacrificar el cordero de la Pascua.
8
Y envió a Pedro y a Juan, diciendo: Id y preparadnos la Pascua para que comamos.
9
Y ellos le dijeron: ¿Dónde quieres que la preparemos?
10
Y él les dijo: He aquí, cuando entréis en la ciudad, os encontrará un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidle hasta la casa donde entre.
11
Y diréis al dueño de la casa: El Maestro te dice: ¿Dónde está la habitación donde he de comer la Pascua con mis discípulos?
12
Y él os mostrará una gran habitación en el piso superior ya arreglado; allí haced preparativos.
13
Yendo, entonces, hallaron así como les había dicho; y prepararon la Pascua.
14
Cuando, pues, llegó la hora, se sentó a la mesa, y los doce apóstoles con él.
15
Y les dijo: ¡Con cuánto anhelo he deseado comer esta Pascua con vosotros antes de sufrir!
16
Porque os digo que no comeré más de ella, hasta que se cumpla en el reino de Dios.
17
Y tomando una copa, dio gracias y dijo: Tomad esto, y repartidlo entre vosotros;
18
porque os digo que no beberé del fruto de la vid, hasta que el reino de Dios venga.
19
Y tomando pan, después de dar gracias, lo partió y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí.
20
Y asimismo tomó la copa después de cenar, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama.
21
Pero he aquí, conmigo en la mesa, la mano del que me entrega.
22
Y el Hijo del Hombre va según está determinado; pero ¡ay de aquel hombre por quien es entregado!
23
Y ellos comenzaron a discutir entre sí, quién de ellos sería el que iba a hacer esto.
24
Y hubo también entre ellos una disputa sobre quién de ellos debía considerarse como el mayor.
25
Y él les dijo: Los reyes de las naciones se enseñorean de ellos, y los que tienen autoridad sobre ellos son llamados bienhechores.
26
Pero no así vosotros; sino sea el mayor entre vosotros como el menor, y el que dirige, como el que sirve.
27
¿Porque cuál es mayor, el que se sienta a la mesa, o el que sirve? ¿No es el que se sienta a la mesa? Pero yo estoy entre vosotros como el que sirve.
28
Pero vosotros sois los que habéis permanecido conmigo en mis pruebas.
29
Y yo os otorgo un reino, como mi Padre me lo otorgó a mí,
30
para que comáis y bebáis a mi mesa, y os sentéis sobre tronos, juzgando a las doce tribus de Israel.
31
Y el Señor dijo: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo;
32
pero yo he orado por ti, que tu fe no falte. Y tú, una vez vuelto, fortalece a tus hermanos.
33
Y él le dijo: Señor, estoy dispuesto a ir contigo tanto a la cárcel como a la muerte.
34
Pero él dijo: Te digo, Pedro, que no cantará hoy el gallo hasta que niegues tres veces que me conoces.
35
Y les dijo: Cuando os envié sin bolsa, sin alforja y sin calzado, ¿os faltó algo? Y ellos dijeron: Nada.
36
Y les dijo: Pues ahora, el que tiene bolsa, tómela, y también la alforja; y el que no tenga, venda su capa y compre una espada.
37
Porque os digo que es necesario que se cumpla todavía en mí aquello que está escrito: Y fue contado con los malhechores; porque lo que está escrito de mí tiene cumplimiento.
38
Y ellos dijeron: Señor, he aquí dos espadas. Y él les dijo: Basta.
39
Y saliendo, se fue, como solía, el monte de los Olivos; y sus discípulos le siguieron.
40
Y cuando llegó al lugar, les dijo: Orad para que no entréis en tentación.
41
Y él se apartó de ellos como a un tiro de piedra; y puesto de rodillas oraba,
42
diciendo: Padre, si quieres quitar de mí esta copa —pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.
43
Entonces se le apareció un ángel del cielo, fortaleciéndole.
44
Y estando en agonía, oraba con más fervor. Y su sudor era como gotas de sangre que caían sobre la tierra.
45
Y cuando se levantó de la oración, viniendo a los discípulos, los halló durmiendo a causa de la tristeza,
46
y les dijo: ¿Por qué dormís? Levantaos, y orad para que no entréis en tentación.
47
Y mientras él aún hablaba, he aquí una turba, y el que se llamaba Judas, uno de los doce, iba delante de ellos, y se acercó a Jesús para besarle.
48
Pero Jesús le dijo: Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del Hombre?
49
Cuando, pues, los que estaban alrededor de él vieron lo que iba a suceder, le dijeron: Señor, ¿heriremos a espada?
50
Y uno de ellos hirió al siervo del sumo sacerdote, y le cortó la oreja derecha.
51
Y contestando Jesús, dijo: ¡Basta de eso! Y tocando su oreja, lo sanó.
52
Y Jesús les dijo a los principales sacerdotes y a los jefes de la guardia del templo y a los ancianos que habían venido contra él: ¿Cómo contra un ladrón habéis salido con espadas y palos?
53
Estando cada día con vosotros en el templo, no extendisteis las manos sobre mí. Pero esta es vuestra hora, y el poder de la oscuridad.
54
Y arrestándole, le llevaron, y le condujeron a la casa del sumo sacerdote. Y Pedro seguía de lejos.
55
Y habiendo encendido ellos fuego en medio del patio, y de sentarse juntos, Pedro se sentó en medio de ellos.
56
Pero una criada, al verlo sentado junto al fuego, lo miró fijamente y le dijo: También este estaba con él.
57
Pero él le negó, diciendo: Mujer, no le conozco.
58
Y después de un momento otro lo vio y dijo: También tú eres uno de ellos. Pero Pedro dijo: ¡Hombre, no lo soy!
59
Y pasada como una hora, otro insistía, diciendo: Ciertamente también este estaba con él, porque es galileo.
60
Y dijo Pedro: ¡No sé lo que dices! Y al instante, mientras él todavía hablaba, cantó el gallo.
61
Y volviéndose el Señor, miró a Pedro. Entonces se acordó Pedro de la palabra del Señor, como le había dicho: Antes que el gallo cante, me negarás tres veces.
62
Y saliendo fuera, Pedro lloró amargamente.
63
Y los hombres que tenían preso a Jesús se burlaban de él y le golpeaban.
64
Y vendándole los ojos, le golpeaban la cara, y le preguntaban, diciendo: ¡Profetiza! ¿Quién es el que te golpeó?
65
Y otras muchas cosas decían contra él, blasfemando.
66
Y cuando se hizo de día, se reunieron los ancianos del pueblo, los principales sacerdotes y los escribas, y le llegaron al concilio de ellos, diciendo:
67
Si tú eres el Mesías, dínoslo. Y les dijo: Si os lo digo, no creeréis;
68
y también si os pregunto, no me responderéis, ni me soltaréis.
69
Desde ahora estará el Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios.
70
Y dijeron todos: Entonces ¿tú eres el Hijo de Dios? Y él les dijo: Vosotros decís que yo soy.
71
Y ellos dijeron: ¿Qué más necesidad tenemos de testimonio? Porque nosotros mismos lo hemos oído de su boca.
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