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Luke 4
Luke 4
Spanish NTBIZ (Segun el Texto Bizantino 2005)
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1
Y Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue guiado por el Espíritu al desierto,
2
por cuarenta días, mientras era tentado por el diablo. Y no comió nada en aquellos días; pasados los cuales, luego tuvo hambre.
3
Y el diablo le dijo: Si eres el Hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en pan.
4
Y Jesús le contestó, diciendo: Está escrito: No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra de Dios.
5
Y el diablo le llevó a una montaña alta y le enseñó en un momento todos los reinos del mundo.
6
Y el diablo le dijo: A ti te daré todo este dominio y la gloria de ellos; porque a mí me ha sido entregada, y a quien quiero se la doy.
7
Por tanto, si tú te postras delante de mí, todo será tuyo.
8
Y contestándole, dijo Jesús: ¡Quítate de delante de mí, Satanás!; porque está escrito: Adorarás al SEÑOR tu Dios, y a él solo servirás.
9
Y le llevó a Jerusalén, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres el Hijo de Dios, échate de aquí abajo;
10
porque está escrito: A sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden,
11
y, En las manos te llevarán, Para que no tropieces con tu pie en piedra.
12
Y contestando Jesús, le dijo: Dicho está: No probarás al SEÑOR tu Dios.
13
Y cuando el diablo acabó toda tentación, se apartó de él por algún tiempo.
14
Y volvió Jesús en el poder del Espíritu a Galilea, y su fama salió por toda la tierra de alrededor.
15
Y él enseñaba en las sinagogas de ellos, y era glorificado por todos.
16
Y vino a Nazaret, donde se había criado; y en un día sábado entró en la sinagoga, según su costumbre, y se levantó a leer.
17
Y se le dio el libro de Isaías el profeta. Y abriendo el libro, halló el lugar donde estaba escrito:
18
El Espíritu del SEÑOR está sobre mí, Porque me ha ungido para predicar el evangelio a los pobres. Me ha enviado para sanar a los quebrantados de corazón; Para proclamar libertad a los cautivos, Y recuperación de la vista a los ciegos; Para poner en libertad a los oprimidos;
19
Para proclamar el año agradable del SEÑOR.
20
Y cerrando el libro, lo dio al ministro, y se sentó. Y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él.
21
Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura en vuestros oídos.
22
Y todos daban testimonio de él, y maravillados de las palabras de gracia que salían de su boca, decían: ¿No es este el hijo de José?
23
Y les dijo: Sin duda me diréis este refrán: Médico, cúrate a ti mismo; todas las cosas que hemos oído que se han hecho en Capernaúm, haz las también aquí en tu tierra.
24
Y dijo: De cierto os digo que ningún profeta es acepto en su patria.
25
Pero en verdad os digo: Muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando se cerró el cielo durante tres años y seis meses, y hubo una gran hambre en toda la tierra.
26
Pero a ninguno de ellos fue enviado Elías, sino a Sarepta de Sidón, a una mujer viuda.
27
Y había muchos leprosos en Israel en tiempo de Eliseo el profeta; pero ninguno de ellos fue limpiado, excepto Naamán el sirio.
28
Y todos en la sinagoga se llenaron de ira, al oír estas cosas.
29
Levantándose, pues, lo echaron fuera de la ciudad, y lo llevaron a un precipicio del cerro sobre el cual estaba edificada la ciudad de ellos, para despeñarle.
30
Pero él, pasando por en medio de ellos, se fue.
31
Y descendió a Capernaúm, ciudad de Galilea, y les enseñaba en los sábados.
32
Y se asombraban de su enseñanza, porque su palabra era con autoridad.
33
Y en la sinagoga había un hombre que tenía un espíritu de un demonio inmundo, y gritó a gran voz,
34
diciendo: ¡Ah! ¿Qué tienes con nosotros, Jesús nazareno? ¿Has venido para destruirnos? ¡Yo sé quién eres: el Santo de Dios!
35
Y Jesús le reprendió, diciendo: ¡Calla, y sal de él! Y arrojándolo el demonio en medio de ellos, salió de él, sin hacerle daño alguno.
36
Y cayó asombro sobre todos, y hablaban entre sí, diciendo: ¿Qué palabra es esta, que con autoridad y poder manda a los espíritus inmundos, y salen?
37
Y se difundía su fama por todos los lugares contiguos.
38
Se levantó y, saliendo de la sinagoga, entró en la casa de Simón. Y la suegra de Simón estaba enferma con una fiebre muy alta; y le rogaron por ella.
39
E inclinándose sobre ella, reprendió a la fiebre, y esta la dejó; y al instante ella se levantó y les servía.
40
Y al ponerse el sol, todos los que tenían enfermos de diversas enfermedades los traían a él; y él, poniendo las manos sobre cada uno de ellos, los sanaba.
41
Y también salían demonios de muchos, gritando y diciendo: ¡Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios! Pero él los reprendía y no les dejaba hablar, porque sabían que él era el Mesías.
42
Cuando amaneció, salió y fue a un lugar desierto, y la gente le buscaba. Y llegando hasta él, le detenían para que no se fuera de ellos.
43
Pero él les dijo: Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios; porque para esto he sido enviado.
44
Y predicaba en las ciudades de Galilea.
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